Los sistemas frontales que han afectado distintas zonas del país durante las últimas semanas volvieron a poner sobre la mesa una pregunta que muchas empresas enfrentan cada invierno: ¿qué ocurre cuando las condiciones climáticas impiden que los trabajadores lleguen a sus labores o cuando las instalaciones dejan de ser seguras para operar?

Con el objetivo de entregar mayor claridad, la Dirección del Trabajo (DT) emitió un nuevo dictamen que refuerza las obligaciones de los empleadores frente a este tipo de contingencias. El documento recuerda que la protección de la vida y la salud de las personas debe prevalecer por sobre la continuidad operacional y entrega criterios para abordar situaciones como inundaciones, cortes de caminos, suspensión del transporte público o interrupción de servicios básicos.

Para Paula Becerra, Gerente de Operaciones de ATCOM, el principal mensaje es claro. Las empresas deben tomar decisiones poniendo en primer lugar la seguridad de sus trabajadores.

"El documento parte con una premisa fundamental que guía todo el pronunciamiento: la seguridad y la salud de las personas están antes que la continuidad de las labores. Además, advierte que un sistema frontal no es, por sí solo, fuerza mayor, sino que deben concurrir los requisitos de inimputabilidad, imprevisibilidad e irresistibilidad"

, explica.

Esto significa que cada situación debe analizarse caso a caso y que la existencia de una emergencia climática no libera automáticamente al empleador de sus responsabilidades laborales.

Prepararse antes de que llegue la emergencia

Aunque los sistemas frontales suelen anunciarse con anticipación, muchas organizaciones continúan reaccionando cuando los problemas ya comenzaron. Uno de los principales aprendizajes en estas situaciones es que la gestión del riesgo debe formar parte de la planificación permanente de las empresas.

Por esto, el primer paso consiste en realizar una evaluación de los riesgos climáticos que podrían afectar la operación, identificando los fenómenos meteorológicos más probables y el impacto que estos tendrían sobre los trabajadores, la infraestructura y la continuidad del negocio.

A partir de ese diagnóstico, la recomendación es implementar un plan de autoprotección que establezca procedimientos claros para actuar frente a una emergencia, incluyendo protocolos de comunicación, responsables internos y medidas que permitan reaccionar con rapidez cuando las condiciones lo requieran.

"También es importante fortalecer la continuidad operacional. Diversificar la cadena de suministro y mantener relaciones sólidas con distintos proveedores permite reducir la dependencia de fuentes vulnerables y responder mejor frente a este tipo de contingencias"

, agrega Paula Becerra.

La obligación de proteger también alcanza a trabajadores externalizados

Las empresas que operan con personal externalizado o mediante servicios transitorios también deben adoptar medidas para proteger a estos trabajadores durante una emergencia climática.

En estos casos, la empresa usuaria mantiene el deber de resguardar la vida y la salud de todas las personas que prestan servicios en sus instalaciones, independiente de quién sea su empleador directo.

Esto implica informar oportunamente sobre los riesgos asociados al evento climático, entregar instrucciones claras respecto de los protocolos de emergencia y adoptar todas las medidas preventivas necesarias para disminuir la exposición al riesgo.

"Es fundamental que las empresas usuarias cumplan con estas responsabilidades para proteger a sus colaboradores y asegurar un ambiente laboral seguro y saludable"

, sostiene Becerra.

Entre ellas recomendaciones pueden encontrarse modificaciones de horarios de ingreso o salida, salidas anticipadas, redistribución de jornadas o la implementación de teletrabajo cuando las funciones lo permitan.

Cabe destacar que la Dirección del Trabajo anunció fiscalizaciones durante estas contingencias y mantiene habilitados canales para recibir denuncias por eventuales incumplimientos.

Cuando el trabajador no puede llegar a su lugar de trabajo

Uno de los puntos que más dudas genera durante un sistema frontal ocurre cuando un trabajador no puede asistir debido a inundaciones, cortes de caminos, suspensión del transporte público o evacuaciones decretadas por la autoridad. En estos casos, el dictamen hace un llamado a que los empleadores actúen con criterio y razonabilidad.

"Desde la Dirección del Trabajo hacen un llamado a que los empleadores sean tolerantes con los trabajadores que, por diversas causas, están impedidos de poder concurrir a sus labores de trabajo"

, comenta la Gerente de Operaciones de ATCOM.

Más que aplicar soluciones estandarizadas, el dictamen recomienda evaluar cada situación considerando las condiciones reales que enfrenta el trabajador y privilegiando siempre alternativas que permitan proteger su integridad física.

Una comunicación oportuna entre ambas partes resulta fundamental para coordinar soluciones y evitar conflictos innecesarios durante la contingencia.

No es posible operar sin condiciones mínimas de seguridad

Otro aspecto relevante del pronunciamiento dice relación con aquellas empresas que ven afectadas sus instalaciones por cortes de agua potable u otros servicios básicos indispensables para desarrollar la actividad. En estos casos, la continuidad operacional tiene un límite claro, marcado por la seguridad de las personas.

"Una empresa debe suspender sus operaciones cuando existe un riesgo grave e inminente para la vida o la salud de los trabajadores. Esto incluye situaciones como inundaciones, cortes de caminos o suspensiones del transporte público que impiden el traslado seguro de las personas"

, explica Paula Becerra.

Mantener funcionando una empresa sin las condiciones mínimas de seguridad no sólo expone a los trabajadores a accidentes o enfermedades, sino que también puede derivar en sanciones por incumplimiento de la normativa laboral y en responsabilidades legales por los daños que eventualmente puedan producirse.

La gestión del riesgo debe transformarse en una política permanente

Los eventos climáticos registrados en Chile durante los últimos años demuestran que este tipo de contingencias ya no son situaciones excepcionales. Por el contrario, forman parte de un escenario que las organizaciones deberán considerar cada vez con mayor frecuencia.

Por esto, las empresas deben avanzar desde una reacción improvisada hacia una cultura preventiva.

Entre las principales recomendaciones para resguardar la operación se encuentra identificar y priorizar los riesgos que podrían afectar el negocio, desarrollar planes de contingencia actualizados, incorporar ejercicios de planificación de escenarios y adoptar medidas permanentes de mitigación que permitan reducir tanto la probabilidad como el impacto de futuros eventos climáticos.

"Implementar estas estrategias no sólo protegerá el negocio, sino que también permitirá responder de mejor manera ante futuras contingencias y fortalecer la continuidad operacional"

, concluye Becerra.

Proteger a las personas es la primera responsabilidad

El nuevo dictamen de la Dirección del Trabajo entrega una señal clara para el mundo laboral: frente a una emergencia climática, ninguna meta operacional puede estar por encima de la seguridad de los trabajadores.

Contar con protocolos, evaluar riesgos, mantener una comunicación oportuna y adoptar medidas preventivas ya no es sólo una buena práctica, sino una parte esencial del deber de protección que tienen los empleadores.

En un contexto donde los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes, las empresas que incorporen la prevención y la planificación como parte de su gestión estarán mejor preparadas para enfrentar futuras contingencias, proteger a sus equipos y cumplir con las obligaciones que establece la normativa laboral.


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