La situación laboral de las personas mayores de 50 años en Chile
El mercado laboral chileno está experimentando un cambio silencioso pero profundo, ya que la participación de personas mayores de 50 años que buscan mantenerse activas en el mundo del trabajo cada vez es más grande. Y esto responde a que la población en Chile está envejeciendo.
Según las proyecciones oficiales, en pocos años la población mayor de 60 años superará a la infantil, y la expectativa de vida continúa en ascenso, situándose entre las más altas de América Latina.
Sin embargo, a medida que este segmento etario gana presencia, también se hace más evidente una realidad compleja. Encontrar empleo después de los 50 no siempre es sencillo, y en muchos casos las barreras culturales y estructurales siguen pesando más que las competencias o la experiencia acumulada.
"lamentablemente la edad sigue siendo relevante. Aun cuando legalmente no es permitido discriminar por esto u otros factores intrínsecos a la persona, la edad sigue siendo un factor de filtro. Lo he vivido en forma personal y también a través de amistades"
El peso de la edad en el mercado laboral
Uno de los grandes obstáculos que enfrentan los mayores de 50 en Chile es el llamado “edadismo”, una forma de discriminación que se manifiesta en prejuicios y estereotipos sobre lo que una persona mayor puede o no puede hacer en el trabajo. Esta realidad está presente en múltiples industrias, pero en especial en aquellas vinculadas a la tecnología, donde los cambios son acelerados y las empresas suelen asociar la juventud con innovación.
"En el ambiente de tecnología, la edad juega en contra, ya que las empresas normalmente tienden a pensar que una persona mayor no está al tanto de las últimas tecnologías o le es difícil aprenderlas"
Esta percepción, sin embargo, no necesariamente refleja la realidad. Muchos profesionales mayores cuentan con décadas de experiencia y la capacidad de adaptarse, pero deben enfrentar de antemano la barrera de la desconfianza.
En contraste, hay sectores donde la edad puede ser un activo. Profesiones como la medicina, la abogacía o la academia suelen valorar la trayectoria y la profundidad de conocimientos acumulados a lo largo de los años.
Las mujeres mayores: un doble desafío
Aunque el panorama laboral es complejo para todos los mayores de 50, las mujeres enfrentan un escenario más desafiante aún. En Chile, la edad legal de jubilación femenina es a los 60 años, lo que reduce su margen de empleabilidad formal en comparación con los hombres, que jubilan a los 65.
Esta brecha se traduce en mayores dificultades para conseguir empleo estable en esa etapa de la vida, a lo que se suma la histórica desigualdad de género en los salarios y las oportunidades de desarrollo.
En la práctica, muchas mujeres que alcanzan los 50 años deben asumir también responsabilidades de cuidado, ya sea de padres mayores, nietos u otros familiares, lo que limita sus opciones de reinserción en un mercado que sigue siendo poco flexible.
Lo que buscan los trabajadores mayores de 50
"depende de cada carácter. Hay personas que aun siendo mayores, todavía buscan desafíos y aprendizajes. Otros en cambio, sólo quieren estabilidad. En algunos casos más extremos, les basta con estar trabajando, incluso cuando el trabajo en sí no les sea del total agrado”"
Un aspecto que sí tiende a cobrar más relevancia es el sueldo. A esa edad, la mayoría de las personas carga con responsabilidades financieras más estructuradas, como dividendos, contribuciones, mantención de hijos en edad universitaria o incluso apoyo a padres adultos mayores.
La flexibilidad, sin embargo, comienza a abrirse paso como una demanda transversal. Muchos mayores de 50 valoran la posibilidad de compatibilizar el trabajo con una mejor calidad de vida, algo que en parte explica el interés creciente por modalidades híbridas o el trabajo independiente.
Capacitación y reconversión: una deuda pendiente
Otro de los puntos críticos para los mayores de 50 en Chile es el acceso a instancias de capacitación y reconversión laboral. El avance de la digitalización y la automatización está transformando la mayoría de los sectores productivos, y mantenerse vigente exige adquirir nuevas habilidades. Sin embargo, este grupo etario enfrenta mayores barreras para acceder a programas de formación.
"los programas de capacitación son importantes en esta etapa, pero aún son escasos. Eso sólo cambiará en la medida que las autoridades y las empresas se den cuenta que el país está envejeciendo y que los jóvenes son cada vez menos ‘leales’ a las empresas"
La falta de políticas públicas y estrategias empresariales específicas también se traduce en una pérdida de talento y experiencia que podría ser clave para el desarrollo del país. Esto también refleja la urgencia de medidas más estructurales, apuntando a un cambio cultural profundo que incluya valorar la diversidad etaria como una ventaja competitiva en lugar de un obstáculo.
Enfrentar el futuro con nuevas estrategias
El envejecimiento de la población en Chile no es una proyección lejana, sino una realidad que ya está afectando al mercado laboral. Las personas mayores de 50 años son una fuerza de trabajo en aumento, con experiencia, disciplina y compromiso, pero que requiere de un entorno más inclusivo y flexible para desplegar todo su potencial.
"Las autoridades y las empresas deben tomar conciencia y llegar a algún acuerdo, de manera de considerar en sus plantas una cuota o número mínimo de personas senior, para que haya real apoyo a ese rango etario"
Integrar a los mayores en el mundo del trabajo implica, además, avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible, en el que la experiencia se combine con la innovación. Las empresas que logren adaptarse a este cambio no solo estarán dando una respuesta ética a una necesidad social, sino que también podrán beneficiarse de equipos más diversos y complementarios.